martes, 10 de diciembre de 2013

INDICACIONES DE LA REFLEXOTERAPIA PODAL

¿En qué personas está indicada la reflexoterapia podal?

Esta técnica creada por la fisioterapeuta Eunice D. Ingham a principios del siglo XX,  es bien recibido por todos, sin excepción.  Desde un bebé recién nacido hasta una persona muy anciana, pasando por todas las etapas de crecimiento, pubertad, maduración, gestación, lactancia o menopausia.

Los bebés por ejemplo, reciben el masaje con curiosidad; en algunas ocasiones lloran al principio, pero después se quedan muy tranquilos y relajados. Es una técnica muy recomendable por ejemplo en caso de padecer cólicos.

Las mujeres embarazadas que reciben tratamiento durante la gestación, no solamente se benefician ellas durante dicho periodo y a la hora del alumbramiento, sino que sus bebés son más despiertos, sociables, tranquilos y equilibrados.
Los ancianos reciben de buen grado el masaje; aunque sienten mucho pudor en relación con sus pies, un suave masaje puede hacerles tener una vida más agradable ya que mejora su calidad de vida (higiene del sueño, dolores, etc).
Durante el crecimiento ayuda a mantener un ritmo equilibrado del mismo, evitando posibles problemas de adaptación.

En la etapa de adulto es inmejorable para mantenernos en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno, conservando un espíritu joven por más tiempo.
En la menopausia es totalmente recomendable, evitando los problemas que conlleva, ya que de esta forma el cuerpo va adaptándose a su nueva situación de forma natural y progresiva.

Me gustaría destacar que no hay necesidad de estar enfermo para recibir un tratamiento de reflexoterapia podal. Cuando se está bien de salud se disfruta, entre otras cosas, del efecto inmediato de distensión que produce el masaje y del efecto de bienestar generalizado y relajación que produce en todo el organismo.

Las personas con dolencias o alteraciones mejoran considerablemente incrementando su calidad de vida, su salud y como consecuencia, su estado de ánimo.
Efectos beneficiosos de la reflexoterapia podal:
·         Induce a un profundo estado de relajación y bienestar
·         Estimula la energía vital. Libera los bloqueos existentes y hace circular la energía de forma armónica y equilibrada.
·         Mejora la circulación sanguínea y linfática, a nivel local y general, evitando que existan estancamientos de sustancias o residuos de desecho en tejidos.
·         Equilibra las transmisiones nerviosas produciéndose un perfecto ajuste del sistema de retroalimentación e interconexión entre todas las partes de nuestro organismo, contribuyendo a mantener el medio interno en perfectas condiciones.
·         Depura y limpia el organismo de sustancias toxicas como catabólicos, calcificaciones, ácido láctico, uratos y materiales de desecho procedentes de la reparación y nutrición celular.
·         Favorece la respiración y la nutrición celular aprovechando las sustancias que puede haber retenidas en los tejidos y que, al ser liberadas, se reutilizarán como materia prima para favorecer la síntesis de otras sustancias vitales.
·         Reduce el estrés, tensión y ansiedad.
·         Normaliza las funciones orgánicas, glandulares y hormonales.
·         Estimula las defensas del organismo. Provoca una mayor actividad del sistema inmunológico.
·         Alivia el dolor
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Por lo tanto, estamos ante una técnica que equilibra y armoniza interior y exteriormente y que, además, proporciona paz. Si te resulta difícil de creer, es fácil de comprobar, no hay más que probar y sentirlo.
El masaje está indicado en todo tipo de alteraciones, tanto físicas como psicosomáticas o emocionales (a excepción de alguna contraindicación muy puntual que todo terapeuta debe tener en cuenta a la hora del tratamiento):
·  Insomnio , ansiedad, depresión, estrés, angustia, miedos nocturnos, taquicardias, problemas digestivos de origen nervioso, vértigos, neuralgias en general, jaquecas, cefaleas, alteraciones de la personalidad, colon espástico o irritable, anorexia y un largo etcétera de situaciones cuyo origen se desconoce o no se encuentra su causa.
·    Trastornos motores, funcionales o sensitivos músculo-esqueléticos, articulares (problemas vertebrales, articulares, degenerativos, reumáticos, contracturas musculares…)
·         Disfunciones metabólicas
·         Traumatismos, lesiones, contusiones
·         Padecimientos cardíacos
·         Deficiencias circulatorias, varices, piernas pesadas
·         Problemas genitourinarios: retenciones urinarias, cálculos renales, cistitis, problemas menstruales, menopausia, esterilidad, alteraciones de la mama etc.
·         Desarreglos hormonales: hipo o hipertiroidismo, etc.
·         Problemas relacionados con órganos de los sentidos: visión, audición, olfato, gusto y tacto.
·         Dolores en general.
·         Problemas digestivos: digestión, asimilación, estreñimiento, hernia de hiato. Etc.
·         Afecciones de tipo inmunitario: alergias.
·         Insuficiencia respiratoria, asma, bronquitis, catarro, sinusitis…
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